
Finalmente después de tanto tiempo, la maquina con la manzana tatuada me dijo que sí;
ayer fue un día especial, entusiasmado por tener la economía necesaria me dirigí con mi amigo perro a la plaza y gracias a que él sigue siendo chico universitario pude adquirir esta maravilla con un descuento de estudiante.
Ahí estaba, postrada en un escritorio, con las luces blancas apuntándole y magnificándola a su vez: grande, brillante, rápida y eficaz, me hizo ojitos como diciendo: "cómprame, llévame, no le saques"; y consecuentemente así lo hice, escogí la que no tenía en mente pero que vino siendo la mejor; la traslade con cuidado como un bebé recién nacido y le di un lugar especial en casa; le di vida y me atrapo... me dormí a las 3 de la mañana aunque no quería dejarla ir, y 7 horas después ya estaba a su lado otra vez.
Welcome to my life alguien dijo... no se si fui yo, o fue el ordenador.
No hay comentarios:
Publicar un comentario